de Pablo Ianni
No sería ésta la noche que elegiría para llamarte. Te adiviné
sola, rodeada de gente, en alguna terminal de Londres o de Madrid. No sería ésta
la noche que elegiría para llamarte si no me hubiese encontrado en el noticiero
un informe sobre el paro en los aeropuertos. Debí llamarte antes, lo sé, pero
tampoco pensaría en hacerlo esta noche de no ser por el noticiero y el informe.
Y ahora, sentado junto a la mesita del teléfono, con la tarjeta que me diste en
aquel tour por Santiago, con la anotación mecanografiada “Si se pierde llame a
este número” y tu nombre impreso en el reverso, ahora, años después, aunque
esté en mi casa, sigo perdido y pienso en llamarte. Pero mejor será que no lo
haga, mejor será que suba a la terraza y siga viendo el cielo chispeante de
luces mezclándose entre las estrellas, y piense que en alguno de esos aviones
estás vos.
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